EPI no es la primera opción siempre. Es una técnica invasiva y tiene sentido en casos concretos:
- Tendinopatías crónicas (más de 3 meses) que no han respondido al tratamiento conservador.
- Confirmación por ecografía de que hay degeneración tisular (no solo dolor, sino cambios estructurales visibles).
- Paciente informado y dispuesto al proceso (no es indoloro del todo, y hay que hacer el trabajo de ejercicio asociado).
Cuándo NO recomendamos EPI:
- Dolor de pocos días o semanas — hay que probar antes el tratamiento conservador.
- La ecografía no muestra cambios estructurales claros.
- El paciente no puede o no quiere acompañar la técnica con ejercicio específico.
Más detalle técnico en la página del tratamiento.