Las ondas de choque son ondas acústicas de alta energía que se aplican al tejido lesionado. Existen dos modalidades principales: las focales, que concentran la energía en un punto muy preciso y en profundidad, y las radiales, que dispersan la energía en un área más amplia y superficial. Cada una tiene sus indicaciones.
Es una técnica ampliamente utilizada en patologías tendinosas crónicas donde otros tratamientos conservadores han llegado a su límite, y con evidencia científica creciente.