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Marc SánchezPor Marc Sánchez

Codo de tenista sin haber tocado nunca una raqueta

Coges la sartén con una mano y notas un latigazo en la parte de fuera del codo. Luego es girar la llave, dar la mano, levantar la taza de café. Y lo más desconcertante: no has jugado al tenis en tu vida.

Codo de tenista sin haber tocado nunca una raqueta

Qué está pasando ahí dentro

En la cara externa del codo tienes un pequeño saliente de hueso, el epicóndilo. Ahí se anclan, compartiendo un tendón común, los músculos que extienden la muñeca y los dedos: los que levantan la mano y abren los dedos. Todo ese grupo termina concentrado en un punto muy pequeño, y cuando el tejido de esa zona se irrita, el dolor se localiza justo ahí.

Queda por explicar por qué duele al agarrar, si agarrar parece cosa de la mano. Cada vez que cierras la mano con fuerza, los músculos que flexionan los dedos tiran también de la muñeca hacia abajo. Para que puedas apretar de verdad, los extensores tienen que sujetar la muñeca en su sitio al mismo tiempo. Es decir: cada agarre es una contracción de los extensores, aunque no muevas nada. Por eso el gesto de coger una sartén, una bolsa o un pomo tira exactamente del punto que duele.

Sobre el nombre. Se ha llamado durante décadas "epicondilitis", y la terminación -itis significa inflamación. Hoy se prefiere hablar de epicondilalgia lateral o de tendinopatía, porque lo que se encuentra en ese tendón no suele ser una inflamación mantenida, sino un tejido que ha recibido más carga de la que aguantaba y ha perdido capacidad. El matiz cambia el plan: no se trata de apagar nada, sino de devolverle tolerancia.

Y de ahí la explicación de por qué te ha pasado sin raqueta. El denominador común no es el tenis, es el agarre repetido o mantenido, sobre todo con la palma hacia abajo. El pádel entra de lleno, con la presión constante sobre el puño de la pala y los golpes de revés. También las horas de ratón y teclado, con la mano en tensión pequeña pero continua. Las bolsas de la compra desde el maletero hasta el cuarto piso. Un fin de semana de obra con destornillador, taladro y lija. El tendón no protesta por un gesto: protesta por el desajuste entre lo que le pediste y lo que estaba preparado para dar.

Cómo saber si es tu caso

  • Puedes señalar el punto con un dedo, en el relieve óseo de la cara externa del codo, y al presionarlo duele.
  • Duele al agarrar, exprimir un trapo, girar el pomo de una puerta o dar la mano con fuerza.
  • Duele más al levantar objetos con la palma hacia abajo y mejora si los coges con la palma hacia arriba.
  • Notas menos fuerza para abrir un bote o sujetar la compra.
  • El codo se mueve entero: no está bloqueado ni hinchado.
  • No hay hormigueo ni adormecimiento en los dedos.
  • Hubo un cambio reciente de actividad: pádel nuevo, mudanza, obra, más horas de ordenador.

No todos estos dolores necesitan el mismo plan. Si empezó hace pocos días después de un pico puntual de actividad, duele solo con gestos concretos y baja de forma clara en una o dos semanas al recortar ese gesto, es probable que se resuelva prácticamente solo. La historia es otra cuando pasa de las seis semanas, cuando duele con tareas cotidianas ligeras, cuando pierdes fuerza de agarre o cuando el dolor reaparece puntualmente cada vez que retomas la actividad. Ahí ya no basta con esperar: hace falta carga progresiva.

Qué puedes hacer desde hoy

1. Isométricos de extensión de muñeca. Apoya el antebrazo en la mesa con la palma hacia abajo y la mano fuera del borde. Con la otra mano, presiona el dorso de la mano hacia abajo mientras tú empujas hacia arriba, sin que nada se mueva. Aguanta de treinta a cuarenta y cinco segundos con esfuerzo moderado, descansa lo mismo y repite cinco veces. Puedes hacerlo a diario: es lo que antes baja la sensibilidad del tendón.

2. Fuerza lenta y progresiva. Con una mancuerna ligera o una goma, mismo apoyo del antebrazo, sube la muñeca y baja contando tres segundos. Tres series de doce a quince, tres días por semana. Empieza con un peso que muevas con dolor tolerable y que no deje el codo peor al día siguiente. Cuando quince repeticiones te resulten fáciles, sube. Este es el ejercicio que cambia el pronóstico, y trabaja en semanas, no en días.

3. Cambia cómo agarras, sin dejar de usar el brazo. Lleva la compra pegada al cuerpo o en mochila en lugar de con los dedos y la palma hacia abajo. Coge la taza y la sartén con las dos manos unas semanas. Revisa el grosor del puño de la pala y del ratón: un agarre demasiado fino obliga a apretar más. Y reparte las horas de teclado en bloques cortos con pausas.

Una palabra sobre la cincha, esa banda que se coloca unos centímetros por debajo del codo. Funciona cambiando el punto desde el que tiran los músculos y descargando la zona sensible, así que muchas personas notan alivio inmediato al ponérsela. Ese alivio dura lo que dura la cincha puesta: no mejora la capacidad del tendón ni acorta el proceso. Como ayuda puntual para una tarea concreta, tiene sentido. Como solución permanente y sin ejercicio, retrasa la recuperación.

Cuándo pedir cita

Consulta si llevas más de seis semanas con el mismo dolor pese a haber ajustado el agarre, si te limita en el trabajo o en la pala, si has perdido fuerza, o si llevas meses probando cosas sueltas sin un plan que progrese.

No conviene esperar si aparece dolor por la noche en reposo que te despierta, hormigueo o adormecimiento en los dedos, pérdida de fuerza marcada en la mano, hinchazón evidente, un bloqueo o un enganche al mover el codo, fiebre, o si el dolor empezó tras una caída o un traumatismo. Tampoco si el dolor del brazo se acompaña de molestias en el cuello: una parte de estos codos rebeldes tienen ahí una pieza del problema.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo que el codo de golfista?

No. El codo de golfista duele en la cara interna del codo y afecta a los tendones de los músculos que flexionan la muñeca. El mecanismo es parecido, pero el punto y los ejercicios cambian.

¿Sirven el hielo y los antiinflamatorios?

Pueden bajar el dolor durante unos días y ayudarte a dormir o a trabajar. No mejoran la capacidad del tendón, y si te quitan el aviso mientras sigues cargando igual, es fácil pasarse de dosis sin notarlo.

¿Cuánto va a tardar?

Depende de cuánto lleve, de la fuerza perdida y de lo que necesites hacer con ese brazo. Suele hablarse de semanas o de algunos meses, con mejoría progresiva. Nadie serio te dará una fecha exacta.

Si el codo lleva meses recordándote que existe cada vez que agarras algo, en FISUNIC (Sant Cugat del Vallès) valoramos el tendón con ecografía, ajustamos la progresión de carga y, cuando el caso lo requiere, la combinamos con técnicas ecoguiadas como la electrólisis percutánea. Este artículo es información general y no sustituye una valoración individual.

¿Llevas semanas
con este dolor?

Valoración con ecografía y plan de carga adaptado. En Sant Cugat del Vallès.

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