Cuando un dolor persiste más allá del tiempo esperado de curación (habitualmente se habla de más de 3-6 meses), entramos en el terreno del dolor crónico. No es simplemente un dolor agudo que dura: es un fenómeno con mecanismos propios, a menudo relacionados con una sensibilización del sistema nervioso que sigue emitiendo señales de dolor más allá de lo que haría un tejido en proceso normal.
La fibromialgia es un síndrome de dolor crónico generalizado con otros síntomas asociados: fatiga, alteraciones del sueño, dificultades cognitivas, sensibilidad a la palpación en múltiples puntos. El diagnóstico es médico; nosotros trabajamos en su acompañamiento fisioterapéutico.
Una idea importante: el dolor crónico es real. No es imaginado ni psicosomático en el sentido peyorativo. Es un dolor con mecanismos biológicos y neurológicos bien documentados, que exige un abordaje específico.